Nuevos Paradigmas Educativos que brinda la Neurología
A decir de i Torrens(2019) La educación incide en el cerebro y el cerebro es el órgano que permite la adaptación al entorno y transformarlo.
En la actualidad, la neurología puede realizar muchos aportes a la Educación, pues ha desarrollado técnicas no invasivas que posibilitan el estudio del cerebro humano en condiciones normales: cuando aprende, cuando está motivado o aburrido, cuando reproduce mecánicamente o cuando crea, etcétera. (i Torrens, 2019)
| Resonancia Magnética Funcional y Estimulación Eléctrica Transcraneal |
De esta manera, la neurociencia puede generar conocimientos que pueden ayudar a comprender por qué determinadas estrategias pedagógicas funcionan (como la pedagogía moderna) y por qué otras no. O bien por qué algunas, que funcionan en el momento, tienen consecuencias negativas a medio y largo plazo.
Aportes principales de la Neurociencia en Educación
Promoción de contextos enriquecidos y de un currículo individualizado
Las personas tienen una carga genética que codifica sus potencialidades, aunque no limita el alcance de los distintos niveles de desarrollo del funcionamiento neuro-cognitivo.(Román y Poenitz 2018; i Torrens, 2019)
Por ejemplo, de los 8000 genes que influyen en el cerebro, la variante del gen MAO-A, disponen a las personas a actuar de forma reflexiva o impulsiva lo que se relaciona con el aprendizaje. Sin embargo, no determinan su actuación, porque esto se moldea por el ambiente: La heredabilidad de este gen es cercana al 60%, por lo que existe un gran porcentaje para la intervención educativa.
| Gen MAO-A: influyen en el temperamento |
En el contexto adecuado es posible mejorar, amplificar, modular, por lo que es necesario la individualización de la enseñanza. Esto supone el diseño de currículos basados en la mejora de los aprendizajes individuales previos y no en conocimientos estancos. (Román y Poenitz 2018). Es preciso que cada alumno saque el máximo provecho individual y colectivo de sus habilidades y capacidades, dentro de la diversidad aúlica (i Torrens 2019)
Responsabilidad del proceso educativo.
El cerebro procesa constantemente información del mundo externo como del mundo interno por lo que toda experiencia transforma, y puede tener cambios en la estructura cerebral. Esto se debe a su neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro de generar nuevas conexiones estables a lo largo del tiempo a partir del aprendizaje, la experiencia y la la estimulación tanto sensorial como cognitiva. (Román y Poenitz, 2018)
La "cerebroflexia" es la capacidad de la educación, entendida en sentido amplio, de modelar el cerebro de las personas. Por ello, convierte a la educación en un proceso de gran responsabilidad y un reto de los educadores y para toda la sociedad
Enfoque de enseñanza transversal e interdisciplinario
El cerebro funciona a partir de redes de neuronas interconectadas y dinámicas, que se intercambian neurotransmisores con mensajes específicos, cuya complejidad depende de los neurotransmisores implicados, el número de neuronas que participan y las áreas del cerebro donde actúan. Además, nunca una única región cerebral se activa aisladamente, sino que diversas redes y zonas funcionan de forma combinada, coordinada e integrada. De esta manera, cualquier aprendizaje queda fijado en el cerebro mediante un patrón dinámico de conexiones, que pueden ser locales o comunicar zonas distantes del cerebro. En este último caso, existe mayor capacidad de establecer relaciones. Algo similar ocurre en torno al contexto. En contextos cercanos los alumnos activan muchas más zonas del cerebro, las cuales están dispuestas, precisamente, a integrar los contextos y saberes.
De esta manera, las actividades de aprendizaje tienen que estar integradas y ser integradoras, y deben ser transversales y contextualizadas para que activen e impliquen el mayor número de redes y zonas posibles. Por lo tanto, para potenciar el funcionamiento eficiente de la mente es importante favorecer la capacidad relacional, el dinamismo en las ideas y conceptos.
Promoción de Emociones positivas en la enseñanza
Las emociones son patrones de comportamiento que se desencadenan de manera automática y preconsciente ante cualquier situación que suponga un cambio en el statu quo actual (i Torrens, 2019). Éstas pueden dificultar o facilitar el aprendizaje. cuando existen emociones negativas, como el miedo, se activa una región llamada amígdala. (Román y Poenitz, 2018)
| Amígdala |
| Región Prefrontal |
Las investigaciones evidenciaron la activación de regiones cerebrales del hemisferio derecho ante estímulos emocionales positivos; estas son áreas cuyos neurocircuitos se encuentran involucrados en la facilitación de los procesos de memorización
| Procesos cognitivos asociados a cada hemisferio |
Sin embargo, más allá de si las emociones son positivas o negativas o que estas últimas puedan interferir en el procesamiento, cualquier aprendizaje que cuente con componentes emocionales el cerebro lo concebirá como clave para la supervivencia y, por ende, lo almacenará mejor y luego permitirá que se use con eficiencia (i Torrens, 2019). Es más, para que exista aprendizaje significativo deben intervenir las emociones (y, por ende, la amígdala) así como la memoria (y por ende, el hipocampo, que es el centro gestor de la misma).
No obstante, si se aprende con miedo el cerebro asocia el hecho de aprender cosas nuevas a la emoción de miedo, y por lo tanto muchas personas no querrán seguir estudiando en el futuro. Por otro lado, aprender con placer y alegría hace que las personas sientan placer por aprender cosas nuevas.
Aprendizaje cooperativo
Se ha observado que el cerebro percibe como máxima utilidad a los aprendizajes relacionados con la aceptación, la valoración y el reconocimiento social, por ejemplo, de los docentes o pares (i Torrens, 2019)
Por otro lado, en la cooperación se estimula la cohesión entre los miembros del grupo, se potencian las competencias individuales a partir de los demás, se desarrolla la responsabilidad individual y grupal, y se verifica con mayor eficacia el propio aprendizaje. En estudios con RMN funcional se observa cómo, en los juegos de cooperación, se produce la activación de la corteza orbitofrontal, que está involucrada en el aplazamiento de la recompensa y la estimulación del núcleo acummbens, proceso mediado por los circuitos dopaminérgicos, involucrados en la motivación (Rilling et al, 2002).
| RMN funcional |
Motivación y aprendizaje basado en la resolución de problemas
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| Resolución de problemas |
Bibliografía
Bueno i Torrens D. (2019) Neurociencia para Educadores. Barcelona: OCTAEDRO, S.L.
Ortiz T. (2019) Neurociencia en la Escuela. Madrid: SM
Román F. y Poenitz V. (2018). La Neurociencia Aplicada a la Educación: aportes, desafíos y oportunidades en América Latina. RELAdEI Neurociencias y Educación Infantil 7 (1), 88-93

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